Seguramente en algún momento te has preguntado si conviene utilizar el dinero sobrante de todos los meses para armar un fondo de emergencia que te ayude a salir adelante en caso de tener que hacer frente a un imprevisto o si te conviene utilizarlo para cancelar las deudas que tienes que reducir.

Podemos responder estos interrogantes siempre teniendo como punto de partida una muy buena estructura financiera. No hay secretos ni recetas para empezar a notar las diferencias en tu vida diaria: solo necesitas centrarte en realizar una muy buena planificación.

Cuando cobras tu sueldo y destinas parte de él a pagar las cuentas y gastos mensuales que tienes, probablemente te sobre dinero y es aquí donde debes entender la finalidad que le darás a ese sobrante:


• Si lo destinas a constituir un fondo de emergencia: este fondo resulta imprescindible y es una suerte de respaldo si notas que tus ingresos comienzan a reducirse o si dejas de disponer de ellos.

• Si lo direccionas a bajar la cantidad de deuda que ya posees.

• Si lo inviertes, es decir, pones a trabajar tu dinero para generar cada vez más ingresos a través de la rentabilidad.

• O si por último, decides simplemente ahorrarlo para el futuro.

Quizás cuando te detienes a pensar en el fondo de emergencia como un imponderable que probablemente nunca ocurra, es donde comúnmente la mayoría de las personas comete el error de no formarlo.


Si bien a corto plazo puede hasta resultarte fastidioso, en una buena planificación financiera nunca debes dejar de lado lo que puede ocurrir en el largo plazo. Es imposible tener seguridad sobre los problemas y situaciones complicadas con las quizás debas enfrentarte en algún momento (ojalá que no). Si lamentablemente esto ocurre, es preferible surfear la ola con unos chalecos salvavidas puesto.

Puedes destinar una pequeña parte de tu sueldo a formar el fondo de emergencia hasta llegar al monto que tenías planeado. Mientras tanto, con el resto del sueldo sobrante puedes pensar en destinarlo a bajar deuda, invertirlo o ahorrarlo.


Todo depende siempre del contexto en el cual te manejas y cómo te sientes acerca de tu dinero: si por ejemplo vives en un país con inflación alta y estás endeudado a tasa fija, quizás financieramente en lugar de cancelar la deuda (que se irá licuando, pues a medida que pase el tiempo y tu sueldo aumente, representará una menor porción de este) debieras usar ese dinero sobrante para invertirlo en algún otro instrumento que sea más rentable.

Por otro lado, al invertir tu dinero siempre debes tener presente que hay un riesgo implícito en la inversión que realizas: por ejemplo, no es lo mismo comprar acciones para invertir un sobrante que deberás utilizarlo en el corto plazo que invertir este dinero en un fondo de mercado de dinero, el cual es mucho más conservador.


Para concluir, piensa en tu fondo de emergencia como algo sagrado, libre de riesgo, es decir, que no lo inviertes para no inyectarle riesgo de perder dinero. Esto no quita que inviertas el resto de tu sueldo en activos que sean de tu agrado pero recuerda siempre preguntarte a ti mismo: “¿para qué invierto? ¿a qué plazo? ¿qué riesgo estoy dispuesto a asumir?”

Es solo a respondiendo estos tres interrogantes que podrás desarrollar una vida plena financiera y emocionalmente.