Es fundamental en la pareja que exista el diálogo fluido y que compartan criterios a la hora de tomar decisiones financieras. Es probable que si no llegas a un entendimiento con ella, corras el riesgo que se rompa el vínculo.

Cada vez que hablamos sobre finanzas personales llegamos a la conclusión de que es una tarea que requiere paciencia y una fuerte voluntad para no caer fácilmente en la tentación de gastar compulsivamente alejándonos de los objetivos que habíamos planeado en un comienzo.

Lo que es peor, si los objetivos son conjuntos, no solo peligran tus finanzas sino también el vínculo con tu pareja. Si no llegas a fin de mes con el dinero y no se abordan estos temas de la misma forma con ella, los problemas están asegurados.


Debes entender que como todo tema que no se dialogue fluidamente, una mala administración de las finanzas personales repercute en la relación. Estos problemas terminan atentando contra el amor, sobretodo si sobrevuela el sentimiento de fastidio y angustia de que han entrado en un circulo vicioso que no termina más. 

Hay varias causas que pueden traerte un dolor de cabeza en cuanto a las finanzas de la pareja:

  • Cuando alguno de los dos realiza gastos innecesarios de manera arbitraria que atenta contra los objetivos financieros de ambos.
  • Cuando uno de los dos no trabaja o gana menos dinero que el otro suelen surgir reclamos hacia la otra persona.

  • Cuando en la casa se gasta más de lo que se gana sin sentarse a planificar los gastos que se pueden llegar a venir más adelante.

  • Cuando se hace abuso del uso de la tarjeta de crédito y se pierde el control de lo que se gasta.
  • Cuando alguno de los dos realiza alguna inversión poco segura sin consultarlo con la otra persona.
  • Las compras compulsivas por parte de alguno de los dos, donde la persona que hace el esfuerzo por ahorrar todos los meses ve que no pasa lo mismo del otro lado.

Conversar sobre estos temas, además de servir para evitar lo que llamamos "infidelidad financiera", servirá para establecer objetivos en común como viajes, un nuevo hogar o compra de un automóvil.


Un gran problema puede ocurrir cuando una de las dos partes contrae una deuda significativa sin mencionárselo a la otra por lo que, además de despertar sentimientos negativos en la pareja por el ocultamiento, afectará directamente en las finanzas de la familia.

Cuando te encuentras en esta situación, lo más conveniente es hablarlo para que entre ambos puedan encontrar la mejor forma de salir adelante pues, si no lo haces, puede que la otra persona siga con los mismos niveles de consumo de siempre lo que hará que la deuda en lugar de ir reduciéndose siga aumentando.


Seguramente sientas que tienes la situación controlada y que al creer que es algo manejable y temporal no se lo informes, por lo que cuando lo hagas, no solo tendrás el problema financiero sino que también tendrás que lidiar con los sentimientos de desconfianza que despertarás en el otro.

En definitiva, terminas decidiendo el tipo de problema con el que quieres lidiar. Recuerda siempre que es muy probable que los problemas financieros se solucionen pero una vez que dañas sentimentalmente a tu pareja, difícilmente todo siga igual.

Como dice el refrán popular "tantas veces fue el cántaro a la fuente que se rompió".