Podríamos decir que estamos ante uno de los mayores debates en la historia de la humanidad. ¿Cuántas veces has escuchado la frase que “el dinero no compra la felicidad” o que “el dinero no es todo en la vida”?

Seguramente muchas personas estarán de acuerdo en esto pero cada vez son más los adeptos a pensar que si bien no es lo primordial, es un buen medio para llegar a alcanzarla.

Es que la felicidad termina siendo de esta manera algo puramente subjetivo: para algunos la felicidad se logra compartiendo una barbacoa con amigos y para otros viajando alrededor del mundo.


Toda justificación es válida, es por eso que vamos a centrarnos en el aspecto económico de la felicidad.

El dinero como medio para ser felices

Seguramente estés de acuerdo cuando postulamos que el dinero por sí mismo no genera felicidad. Tener más posesiones materiales o una cuenta bancaria cada vez más abultada no es garantía de nada. O acaso ¿a cuántos millonarios has escuchado hablar contándote que no logran ser felices con lo que tienen?


El dinero termina siendo un medio necesario para vivir, ya sea para poder desarrollarte con condiciones mínimas de vida saludables, pagar la renta del apartamento donde vives, darte algún gusto de vez en cuando como viajar, entre otros.

Para ser feliz termina pesando en la ecuación poder acceder a estas condiciones a las que uno quiere llegar. Entonces, es aquí donde nos preguntamos nuevamente ¿Es necesario tener dinero para ser feliz?


Supongamos que atraviesas una situación económica complicada con poca estabilidad ya sea por el contexto de la economía donde vives o por otros motivos y que esto haga que no puedas llegar a fin de mes holgado.

Probablemente estos factores jueguen una mala pasada en tu estado de ánimo haciendo que estés la mayor parte del tiempo preocupado y provocando, como consecuencia, que no seas feliz.


Por esto decimos que no se trata de una felicidad material basada en la cantidad de dinero que posees o no, sino en la felicidad espiritual que te proporciona saber que tiene la mayoría de tus necesidades básicas cubiertas que hagan que puedas dormir tranquilo de noche.

La Prisión de Oro

¿Alguna vez te has sentido con ganas de virar el rumbo de tu vida dejando todo atrás y dedicarte a vivir un tipo de vida desligada de todo lo material y donde el dinero ocupe un rol ínfimo? Probablemente hayas escuchado a algún millonario dándote consejos de cómo cambió su vida el día que decidió marcharse y dejar todo atrás.


Pero no dejes que el árbol te tape el bosque: no es lo mismo tomar esta decisión cuando tienes tus necesidades básicas cubiertas que cuando no. Por otro lado, debieras ser capaz de llevar una relación saludable con el dinero y tomarlo como lo que es: un medio para tratar de vivir la vida que eliges.

El factor tiempo

Si tuvieras que ponerle un precio al tiempo, ¿cuál sería?

Seguramente te cueste mucho pensar en uno. Es que muchas veces te encuentras tan inmerso en el frenesí diario que terminas trabajando mil y una horas para lograr llevar más dinero a tu hogar. Muchas personas no tienen en cuenta la importancia del tiempo en esta ecuación. Este bien de lujo no se compra con dinero y es ahí donde empieza a aumentar la sensación de angustia e infelicidad.


El tiempo proporciona hoy más felicidad que ninguna otra cosa y el dinero no es muchas veces la vía para lograrlo. Por lo tanto, la pregunta acerca de si el dinero da la felicidad o no seguirá abierta un buen tiempo más.